Los olores y sabores emanados de la comida del estado Mérida son tan diversos como las tradiciones y costumbres que allí se manifiestan. Muchos piensan que varía de acuerdo con cada pueblito, otros opinan que depende de los ingredientes que se utilicen, lo cierto es que todos coinciden en el exquisito sabor de los platos, que se disfrutan en cada bocado que propios y turistas se llevan a la boca.
La extensa producción de rubros por la que es conocida Mérida en el ámbito nacional, es a su vez un punto fuerte en su gastronomía. Legumbres, vegetales, frutas y especias, cultivados con esmero y dedicación, pasan de los fértiles suelos a las mesas de los merideños. De allí que el rasgo más característico de esta comida es que muchos de los componentes que se utilizan provienen del mismo Páramo, lo que le impregna ese toque especial que evoca entrañables momentos, produciendo en el comensal un intenso deleite de sabores. Y es que definitivamente en Mérida se come bien, y se come sabroso. Las opciones son numerosas y hay para todos los gustos y bolsillos.
El desayuno típico, por ejemplo, si gusta hacerlo en el mercado principal o en cualquier otro local comercial, por lo general incluye la famosa arepa de trigo o arepa andina, una variación de la tradicional, pero hecha con harina de trigo. De cualquier tamaño, delgaditas y tostaditas, puede rellenarlas con lo que usted guste: queso, jamón o huevos, sin dejar de lado la suave y cremosa nata o natilla.
La pizca andina es otra de las comidas típicas. Se trata de una especie de sopa o caldo que generalmente lleva leche, huevos, papas, queso, cilantro, cebollín y sal. Por lo general se sirve bien caliente y se acompaña de arepa de trigo o maíz. En muchos casos es servida sólo como entrada y, según dicen, por sus ingredientes también ayuda a aliviar el trasnocho o 'ratón' producto de las rumbas merideñas.
En la variedad…
Otro de los alimentos por excelencia es la trucha, cultivada en los Páramos durante todo el año. Pese a lo insulso que pudiera resultar su sabor al principio, algunos expertos en la cocina aseguran que el secreto está en la preparación. Es por eso que este pescado 'de altura', es el centro de múltiples recetas como la trucha al ajillo, con una salsa a base de perejil, ajo y mantequilla, o la trucha cuatro estaciones, que lleva jamón, queso amarillo, salsa al ajillo y salsa de champiñones. También se prepara a la plancha, asada o frita, mientras que otros la prefieren ahumada. Ésta generalmente viene deshuesada y se rellena de tocineta, jamón o queso mozarella, entre una variada gama de suculentos ingredientes.
Pruebe también el auténtico mondongo al estilo andino, las carabinas, especie de hallaquitas rellenas de caraotas o carne picante que son envueltas en hojas de cambur, o complazca su paladar probando el rico queso ahumado, criollito y con un sabor inigualable muy característico de los pueblitos del Páramo.
La hallaca, manjar navideño tradicional en Venezuela, también tiene cabida en la gastronomía los estados andinos. Generalmente lleva carne de res y tocino, pero en algunas zonas también le incluyen gallina y pavo, con pocas pasas, cebolla, pimentón y garbanzos. Otra de las particularidades de esta hallaca es que el guiso no es preparado previamente, por lo que el tiempo de cocción es mucho mayor, a diferencia de los estados centrales y el Oriente y Sur del país, donde es muy común probar de manera anticipada el apetitoso relleno del famoso platillo.
Beba y pruebe
Si de beber se trata, tiene para elegir entre un amplio abanico de posibilidades. Desde el calentaíto -a base de hierbas como hinojo, hierbabuena, geranio, aguardiente y especias- que venden en los sitios aledaños al Páramo para palear el frío entumecedor, hasta el famoso miche, base de numerosos tragos consumidos en la ciudad universitaria, así como en postres; las opciones complacen todos los gustos.
Preparado como trago de antaño sólo entre las paredes del Refugio Turístico Mifafí, el buche de los siete granos es una bebida caliente que como su nombre lo indica mezcla trigo, cebada, arroz, arbejón, frijoles, maíz y abas, que son tostados, molidos y cernidos para luego mezclarse con leche, canela, azúcar y un toque de miche, muy utilizado para prevenir las consecuencias del llamado Mal de Páramo que suele producir mareos, vómitos y otros malestares comunes al estar en zonas de gran altura.
 Los ponches son también parte de las alternativas. Además del tradicional, hecho con la receta de antaño que ha pasado de generación en generación, los hay de frutas como durazno, exóticos como huevos de codorniz, y otros sabores como vainilla, crema de café, arequipe y ron con pasas.
Lo mismo sucede con los licores artesanales, elaborados con una técnica y una manera particular del pueblo de donde . Tabay, San Rafael de Mucuchíes, y algunos pueblos del Páramo de la Culata, son algunos de los sitios donde se fabrican estos deliciosos mejunjes. Aquí, de nuevo los sabores son múltiples: pera, limón, avellana, anís, chocolate, café, piña, menta, entre otros. Los vinos de mora o fresa también son muy característicos de Mérida, y así como los ponches y los licores, su sabor depende en gran medida de la zona donde son producidos.
Dulce tradición
El lado dulce también tiene un privilegiado lugar en la cocina merideña. Los dulces abrillantados son sin duda los más conocidos. Tradicionales como ellos solos, están hechos con leche y rociados con azúcar y colores vegetales, por lo general preparados en formas de frutas. Otros, como los aleados, son preparados con los tendones de la vaca y luego mezclados con bastante papelón, esencias y harina. En esta categoría, la variedad otra vez se hace presente. Las melcochas, panelas calientes, alfondoques, bizcochuelos y, almojabanas se agregan a la lista.
Comer en Mérida resulta un agradable viaje de sabores que, además de significar una interesante mezcla de las culturas indígenas, árabe y española, ofrece un sinfín de platillos para cada momento y ocasión. Una gastronomía con un estilo original, siempre presto cuando el fin es consentir a su paladar.
El dato
Si usted busca probar el lado más gourmet de la gastronomía merideña, pregunte por la Ruta del Paladar, una red de siete exclusivos restaurantes ubicados en distintas zonas de Mérida, en los que el invitado puede elegir entre un gran menú de exquisitas opciones. Tras las visitas puede acumular puntos y ganar premios, mientras degusta las delicias que le ofrece la cocina de esta generosa región del país.
Texto: Yuly Carreño Fotos: Liliana Elías |