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Sonrisa detrás del mostrador PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Texto: Yuly Carreño. Fotos: Liliana Elías   
D De ojos claros y cálida sonrisa, afable y de trato amistoso, Doris Lobo es una razón más por la cual Mérida es conocida no sólo por la belleza de sus paisajes y pueblos, sino también por la amabilidad de su gente.

Una carrera de turismo en el Instituto Universitario de Tecnología de Ejido (IUTE) y cinco años de experiencia en al área de la cultura de servicio, han sido más que suficientes para que esta joven se destaque por el excelente trato que dispensa a quienes con gran expectativa se acercan hasta el centro de información de la Corporación Merideña de Turismo (Cormetur) del Terminal de Pasajeros José Antonio Paredes; donde ella, detrás del mostrador, siempre atenta a cualquier pregunta por sencilla que ésta sea, les atiende con ese particular acento propio de los estados andinos del país.

Desplegando uno de los mapas que sirven de guía a los turistas, comenta que suele “ponerse en el lugar de las personas para orientarlas mejor”.

Lo primero que les pregunto cuando vienen aquí, comenta, es hacia dónde quieren ir o qué es lo que quieren hacer, de eso dependen mucho mis recomendaciones y sugerencias, también influye el lugar de origen de los viajeros.

Los merideños, suelen ser gente amable, siempre cordiales y dispuestos a brindar cualquier ayuda, pero sobre todo, tienen un especial arraigo por su ciudad y todo lo que ella representa. Doris Lobo no es la excepción, mucho más cuando está completamente dedicada a dar a conocer sus bondades y atractivos con el fin de atraer más y más turistas.

 

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Mérida, la mejor


Los merideños pueden jactarse de vivir en el estado más completo si de hacer turismo se trata. “Es el que tiene mayor diversidad de especies vegetales, y diferentes paisajes en un mismo lugar”, agrega mientras asegura que estar en Mérida es como llegar a un paraíso, pues por un lado se encuentran espectaculares picos, lagunas y caídas de agua, y por el otro, es posible admirar la historia y belleza de monumentos, plazas, parques y aguas termales; en fin, una gran abanico de opciones para el viajero ávido de recorrer y conocer.

Al opinar sobre el turismo en Venezuela, no duda en afirmar que poco a poco ha ido cambiando la concepción que antes se tenía, y hoy en día se ve como una industria con gran futuro.
Para ella, lo mejor de este oficio es sin duda tratar con el público. Estar detrás del mostrador le ha permitido conocer personas interesantes, de diferentes costumbres y culturas, que al llegar quedan enamorados de la majestuosidad de las montañas, pero también de la excelente atención que se brinda al turista, tan escasa en otras zonas del país.

La calidad de servicio en el estado Mérida es sin lugar a dudas una de sus mejores cartas de presentación, y Doris Lobo una de muchas caras. Es un atractivo que se repite en cada calle, avenida, plazoleta, parque, en cada pueblo, en cada sonrisa, en cada gesto, y en cada “usted”, ese que de manera respetuosa los merideños suelen utilizar para dirigirse a quienes le rodean.


Texto: Yuly Carreño
Fotos: Liliana Elías

 

 
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