Historia y legado se unen en la sorprendente magnitud de los chaguaramos, su principal emblema. En este inigualable lugar, el turista puede conocer de cerca la fabricación del ron, elaborado según la tradición Santa Teresa.
Cuando la pequeña Teresa, hija del Conde Tovar jugaba en su adorado caballito de madera en los alrededores de la Casa Tovar por allá por la época de la Colonia, nunca imaginó el protagonismo que años después se tejería sobre ese escenario, pero así fue. En ese mismo lugar, hoy en día miles de turistas al año se reencuentran con el pasado para revivir una historia que comenzó hace ya más de dos siglos y que lleva precisamente ese nombre: La Hacienda Santa Teresa.
Este sitio ofrece a quienes lo visitan la oportunidad de conocer el proceso de producción del Ron Santa Teresa, el más añejo y famoso de Venezuela; venerado por turistas nacionales y también por aquellos provenientes de otras latitudes. Es un sitio ideal para entrar en una suerte de ‘tunel del tiempo’ que nos lanza a una Venezuela rica en tradiciones, y que tiene en la espirituosa bebida, el ron, uno de sus mayores tesoros culturales.
La Hacienda Santa Teresa representa un patrimonio histórico, un negocio familiar en el que han coexistido generaciones, actualmente liderada por Alberto Vollmer Junior, reconocido empresario venezolano al frente del apasionante negocio licorero.
Para visitarla, usted debe trasladarse hasta la ciudad de Maracay, tomar la vía que conduce a La Victoria y luego seguir hasta la población de El Consejo, municipio Revenga del estado Aragua, donde le espera un fascinante recorrido preñado de numerosas opciones.
Ruta de tradición
Si lo prefiere puede degustar la exquisita gastronomía que le ofrece el Zafra Gourmet, un exclusivo restaurante perfectamente ubicado en los jardines de la Estación El Consejo, donde además de apreciar el único tren a vapor que existe en Venezuela, podrá deleitar su paladar con platos a base de ron, tomarse un daiquiri de su fruta preferida o simplemente disfrutar del paisaje.
Sin embargo, no hay dudas que el principal atractivo de visitar este destino es la Ruta del Ron, un recorrido por las diferentes etapas de producción de los rones con sello venezolano. A bordo de un colorido trencito y en compañía de los amables guías, los turistas llegan a la primera parada: La Casa Tovar. Allí, el tiempo parece haberse detenido, y le espera una escenificación de la época de la Colonia, donde es recibido “en persona” por el Conde Martín Tovar y Blanco, fundador de la hacienda en 1796, su esposa María Manuela Rivas, y parte de los esforzados trabajadores de ese entonces.
Invitados a pasar a la residencia real de pinceladas blanco y azul, colores característicos de aquella época, los visitantes conocen los salones de la casa y observan un video de 17 minutos, en el que se ilustran los inicios, origen y evolución de la marca, que debe su nombre a la pequeña Teresa, hija del Conde Tovar, cuyo caballito de madera aún permanece en la colonial residencia.
En ese material audiovisual, el visitante se entera, por ejemplo, que aunque el lugar data de 1796, la producción del licor comenzó como tal en 1847, y más tarde, en 1909, fue cuando se registró la marca; o que la hacienda vio nacer a importantes próceres de la Independencia como José Félix Ribas.
De esa manera, el turista nota cómo constantemente historia y evolución invaden todos los rincones del lugar, incluso el crecimiento y desarrollo de El Consejo han estado ligado al de la hacienda, creándose una inigualable sinergia entre ambos.
Laboratorio de sueños
Tras recibir toda esta información, el visitante recorre el Museo del Ron y las bodegas privadas, donde se observan barricas de artistas, personajes e instituciones famosos como Mijael Gorbachovj, Shell de Venezuela, Toyota, Seguros Mercantil, entre otros.
Además de una sabrosa cuba libre para palear el calor araguense, los visitantes también tienen la oportunidad de probar en el área de torrefacción el café que allí se fabrica, el Arábigo Caracas Blue, del cual el 70% es utilizado para la elaboración del Arakú, un apetitoso licor a base de este legendario fruto.
La majestuosidad de la hacienda, es observada en todo su esplendor cuando el trencito rojo se dirige hacia las 1500 hectáreas de caña de azúcar, de donde es obtenido el alcohol. En esa zona, 1194 chaguaramos de 23 metros de alto y más de 50 años de edad, dan la bienvenida a una fusión entre el generoso pasado, y el pujante presente de este emporio licorero.
Según cuentan los lugareños, cualquier deseo que usted pida al pararse justo en la Cruz de Aragua, le será concedido. Luego de allí, vienen la destilería, el corazón del propio proceso de producción del ron, y las bodegas de añejamiento, donde se deposita la melaza proveniente de la caña de azúcar y se fermenta. Por esta zona, se ubican también el área de productos terminados, llenado, vaciado y embotellado de unas 300 botellas por minuto.
Durante el recorrido, el visitante puede percibir el trabajo, el esfuerzo y la constancia como valores fundamentales de esta empresa familiar, que ha convertido a Ron Santa Teresa en una marca de prestigio internacional, cuya producción es exportada a países como España, Estados Unidos y Chile.
Cata de sabores
Ya de regreso, la parada final del recorrido es una cata de los diferentes tipos de rones que se producen en la hacienda. Además del “ron de los rones”, el Santa Teresa 1796, que proviene de los años en los que se fundó la hacienda y que sin duda es la carta de presentación de Santa Teresa en los mercados; también se saborea el Selecto, con un toque avainillado; el Gran Reserva, ideal para una cuba libre; el Santa Teresa Blanco, el toque que le falta a un delicioso coctel; el Rhum Orange, muy utilizado como aperitivo; y el Arakú, hecho a base de concentrado de café arabico, un ingrediente infaltable en postres y algunos platos como el asado negro.
Puro entretenimiento
Además de comer y beber, la Hacienda Santa Teresa le ofrece también otras alternativas de entretenimiento y diversión como jugar golf en el 1976 Golf Driving Range, un campo único en toda Venezuela privilegiado por su cercanía a los cañaverales, en el que principiantes y expertos pueden disfrutar de sus amplios espacios.
Otra de las opciones es recorrer en bicicleta el camino de chaguaramos. Si usted prefiere la bicicleta montañera la hacienda ofrece un circuito de unos 40 kilómetros, permitiéndole desarrollar una excelente actividad física al aire libre bajo el clima de montaña propio de la zona central del país. También están la cancha de paint ball, en la cual puede alquilar pistolas, petos y caretas, ideal para pasar un día diferente en compañía de familiares y amigos.
En la Hacienda Santa Teresa sobran las opciones, la variedad y el esparcimiento. Sin duda alguna, un tesoro bien guardado repleto de fascinantes historias, que usted no puede dejar de disfrutar cualquier época del año.
Es bueno saber que:
- La entrada a la hacienda es gratuita. No así las diversas actividades que allí se realizan, cuyo costo varía. La Ruta del Ron, por ejemplo, tiene un precio de 30.000 bolívares por persona. El paseo dura unas dos horas y los horarios de salida son: 11:00 am, 1:00 pm y 3:00 pm.
- En las instalaciones de la Hacienda pueden realizarse actividades deportivas, eventos corporativos y fiestas privadas.
- Para mayor información visite www.ronsantateresa.com o llame a los teléfonos (0244) 400 25 54 / 400 25 50
Texto: Yuly Carreño Fotos: Juan Carlos Ortega / Cortesía Ron Santa Teresa |