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Los Castillos de Guayana tres siglos de custodia al frente del Orinoco PDF Imprimir E-Mail
Escrito por César V. Noriega   
Castillo Como dos imponentes guardianes de roca, Los Castillos de Guayana, reciben al turista que se adentre en este singular punto de la geografía venezolana, justo antes de que el caudal del río Orinoco discurra por caños, arroyos y torrentes hasta su fusión con el Atlántico. Construidos para proteger a la vulnerable población de Santo Tomé de Guayana de los constantes ataques de aguerridos indígenas y de piratas de los siete mares, abre sus murallas para que los visitantes se paseen por sus pisos de adoquines, y a cada paso ir revelando los siglos de historia que resumen la colonización, las luchas por la independencia y la consolidación del sistema republicano en Venezuela.

Villapolplaca Lo que comúnmente se conoce como Los Castillos de Guayana, son dos fortalezas edificadas por el Imperio Español; el primero, el Fuerte de San Francisco de Asís o Villapol se construyó entre los años 1676 y 1682, éste se ubica sobre una gran mole de piedra que sobresale a poca distancia de la ribera del Orinoco, lo que le da una posición privilegiada para controlar el paso de embarcaciones, razón por la que fue construido en este punto por la corona española.

El segundo en ser concluido fue El Castillo de San Diego de Alcalá o Campo Elías, su construcción se dio entre 1734 a 1747, enclavado en las alturas del Cerro “El Padrastro”, desde donde se obtiene una panorámica del Orinoco, de las lagunas “El Baratillo” y “la Ceiba” y del poblado a las orillas del río. El Castillo de San Diego servía de apoyo al Fuerte San Francisco, que por estar en las márgenes del río era presa fácil de incursiones de piratas y bucaneros.

 Los usos que se le han dado a Los Castillos de Guayana han sido variados a lo largo de su historia, originalmente defendieron los dominios del Imperio Español en la Provincia de Guayana. Ambicionada por otras potencias de la época, porque se creía que era la puerta de entrada a “El Dorado”, el mítico lugar donde el oro era tan común que se derrochaba.

Durante la dictadura de Juan Vicente Gómez, los cuartos empedrados de los Castillos de Guayana fueron convertidos en celdas para los presos políticos del régimen del general tachirense. Y ya entrado el siglo XX, el potencial turístico de los Castillos es finalmente aprovechado, después de haber sido restaurados por la Corporación Venezolana de Guayana se instalaron museos didácticos en donde se exponen distintos objetos del período colonial e independentista de Venezuela.

¿Cómo llegar?
A tan sólo 45 minutos de distancia desde San Félix se encuentran Los Castillos de Guayana. A pesar de llevar el nombre Guayana no están en el estado Bolívar, sino que son parte del estado Delta Amacuro. La forma más fácil para llegar, por carretera, es tomando como punto de referencia el Cerro El Gallo (lugar donde se libró la Batalla de San Félix), desde allí se cruza en el semáforo hacia la comunidad de Río Claro y ahí en adelante seguir en línea recta siempre guiándose por las señalizaciones, que le van indicando cuanto le falta por llegar.

 El recorrido hasta los Castillos de Guayana es atractivo para los visitantes que disfrutan el verde del campo; se pasa por varios asentamientos campesinos emplazados en fértiles praderas, escenario propicio para el establecimiento de algunos campamentos de retiro. Por la vía podrá probar  típicas catalinas con queso telita de la zona o degustar carnes saladas de animales de cacería como lapas y venados.

Otra opción para llegar hasta Los Castillos de Guayana es navegando por el río Orinoco en un catamarán, que se puede abordar en el Club Náutico Caroní, en Puerto Ordaz, justo detrás del estadium Cachamay. Es un recorrido lleno de atractivos naturales como los manglares y todo el ecosistema que vive gracias al río y arquitectónicos como el puente Orinoquia.

 Además de constituir un baluarte casi intacto de la arquitectura colonial, lo que le da un gran interés histórico, Los Castillos de Guayana son una parada necesaria para los turistas que desean llevarse un recuerdo fotográfico de la estructura como tal, pero sobre todo del Orinoco, que observado desde el Castillo de San Francisco – el más cercano a la orilla del río- adopta un color blanquecino, producido por la bruma y las condiciones de luz de la zona.

En las cercanías de los castillos, viven al menos 250 personas que forman una pequeña comunidad conocida como Población de Los Castillos o “Guayana Vieja”, sus habitantes se dedican a la pesca, la agricultura y  a la venta de platos típicos y artesanías de la región. Otro de los atractivos del área son las lagunas: El Baratillo y La Ceiba, donde abundan peces y mejillones, todo esto completa la experiencia del visitante de Los Castillos de Guayana, que además de ser testigo de la majestuosa arquitectura, tener una perspectiva única del río Orinoco, también podrá pasear por el poblado cercano,  probar los sabores del lugar o relajarse pescando en las lagunas o en el mismo Orinoco.


Texto: César V. Noriega
 
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