El refrán es certero al decir que “en el mar, la vida es más sabrosa”, y si algo tiene la tierra del poeta Andrés Eloy Blanco, y de héroes como el que le da nombre al estado, el Mariscal Antonio José de Sucre, es mar. De allí que conocer y disfrutar sus playas es una experiencia que vale la pena vivir.
Sucre, un estado lleno de sorpresas y paraísos por conocer, está ubicado al norte de Venezuela, específicamente entre las penínsulas de Araya y Paria, colindando con los estados Anzoátegui y Monagas. Sus paisajes se pasean por montañas, lagos, golfos e impresionantes aguas que van desde las más tranquilas y cristalinas hasta un mar embravecido dispuesto a retar al mejor surfista.
En esta oportunidad nos regala una triada de playas espectaculares, con personalidades y paisajes diferentes. Nos referimos a Araya, Playa Medina y a Playa Puipui.
Dependiendo del lugar donde nos encontremos, podemos llegar desde diferentes puntos. En el caso de vivir en el centro del país, desde Anzoátegui es la forma más sencilla de encontrarnos con este estado, que de una vez nos regala la vista impresionante del Parque Nacional Mochima, sus islas, mares y montañas. En el caso de venir del oriente del país, debemos atravesar Monagas por la vía de Caripito – Carúpano.
No en vano sus habitantes lo nombran como la “Tierra de Muchas Aguas”, refiriéndonos a Mochima, porque sencillamente no deja de sorprender la cantidad de líquido que inunda de alegría a los propios y visitantes. Una alegría que se ve reflejada en toda su gente, en sus hermosísimos pueblos Sucrenses y en su amable atención.
Pero continuando con nuestro viaje con destino, en primer lugar, a la Península de Araya, debemos seguir rumbo a Cumaná, desde donde nos tocará elegir entre montarnos en una chalana para llegar más rápido a Araya o seguir rumbo a al Golfo de Cariaco para conocer un poco más de nuestra geografía nacional.
Por supuesto hemos tomado la segunda opción, y no en vano, porque hemos descubierto muchos pueblitos mágicos, llenos de gente bella y de paisajes impactantes a plena orilla de nuestro mar Caribe. Tal es el caso de El Peñón, Mariguitar y Cariaco.
El viaje es extenso, pero sin duda alguna vale la pena admirar tanto paisaje que nos inunda los ojos a cada lado del camino. Al tomar la vía de Cariaco, debemos dirigirnos hacia el Morro de Chacopata, de allí, su gente y la impresionante vista a las islas Coche y Margarita. De hecho, podemos tomar un peñero que nos llevará de compras a la Perla del Caribe, ida y vuelta.
Ya con rumbo final hacia el pueblo de Araya, nos tropezamos con montañas que colindan entre sí, pero con una particularidad, las hay arcillosas y volcánicas, esto quiere decir que nos podemos encontrar con una montaña de color ladrillo y con escasa vegetación y al lado, con una montaña negra y totalmente árida. Igualmente vemos las salinas de Araya, que en algún día fueron la principal fuente de ingresos de esta región y que se mantienen en constante producción.
Finalmente, escoltados por las salinas, nos encontramos con el cartel de bienvenida del pueblo de Araya, colorido y lleno de gente orgullosa de su terruño y dispuesta a prestar la mejor atención a los turistas que visitan esta zona tan prendida de sol y mar.
A la entrada de la principal playa, vemos a lo lejos el famoso Fortín de Araya, está un poco descuidado, pero igual vale la pena visitarlo por su historia y construcción impactante.
La playa sencillamente espectacular, con la arena blanquísima y aguas poco profundas y claras. El viento es especial por sus grandes corrientes, propicio para hacer kitesurf y velerismo.
- Acompáñese de abundate agua para evitar la desidratación, el sol, en esta parte del país, es inclemente.
- Utiliza ropa cómoda y fresca.
- No olvides el protector solar
- Utiliza calzados livianos, preferiblemte deportivos o sandalias.
Texto y fotos: Vladimir Kislinger |