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José Luis Pietrini el pintor de Caripe PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Marinés Fernández   
P La producción artística de José Luis Pietrini Silva sobrepasa generosamente el millar de obras en sus diferentes especialidades, dando a conocer artísticamente los paisajes de Caripe: sus cerros, flores, cielo, calles, etc., tanto en nuestro país como en Europa, el Norte y Sudamérica. Desde su más tierna infancia, José Luis Pietrini, hombre de pausado hablar, ha cultivado su amor de vida: la pintura.

José Luis recuerda con alegría que, desde niño le gustaba pintar y utilizar los colores, pero para la época en que comenzó hacerlo, no escaseaban los materiales con qué realizar los dibujos, y los pocos que tenía –que cuidaba celosamente- eran gracias a su madre que se los compraba en Caracas.

 Hombre de carácter sencillo, de lento caminar y encantador humor, ese que hace que las mujeres se sonrojen cuando lanza sus dulces poemas o risueños comentarios, es el encargado de deleitarnos con sus pinturas, inspiradas en los bellos paisajes de Caripe y en los esculturales cuerpos de mujeres.

P “Me gusta pintar el cuerpo de mujeres porque eso es lo más bello que hizo Dios, después del árbol claro. Puesto que nadie podría respirar sin oxigeno y sin ellos no existiríamos. Nos dan el oxígeno, nos dan paisajes, nos dan el clima, nos cuidan el agua, la fauna y flora, nos dan la madera para hacer nuestras casas, hacer los barcos, la leña para cocinar, nos dan la cuna y de último el ataúd. Y como si fuera poco, cuando lo estamos cortando con hachazos, nos dice: ‘arrímate aquí y ponte en la sombrita para que no te pegue el sol”. Sin duda alguna, para Pietrini la ecológica es una de sus preocupaciones. Y a través de sus obras, nos da la mejor lección: cuidar y querer al ambiente.  

“Yo tengo un homenaje a la caficultura, porque debajo de todos esos sitios de montañas que ves en Caripe, hay café. Si no hubiera café, no se cuidarían esos bosques, y sería un conuco aquí y otro allá”.

De manera alegre y jocosa, igualmente señala que al momento de pintar un cuadro de mujer, lo invade un sentimiento único que describe así: “Siento que me estoy poniendo viejo y no puedo disfrutar de las demás mujeres”.  

Su técnica consiste en pintar lo que siente, tal como lo ve así lo reproduce. Todas sus obras trasmiten lo bello de los paisajes y la maravillosa emoción que siente al verlo por vez primera. Por ende, el tiempo que lleve realizarle uno de estos cuadros puede ser infinito y según Pietrini, a veces una obra se puede pintar de un sólo golpe pero otras, quizás no le gusten tanto ya que no le encuentra sentido a lo que quiere expresar, por lo tanto, lo deja y quizás años más tarde lo vuelva a retomar.

Al preguntarle ¿Qué le faltaría por pintar? responde tajantemente: “Años para seguir pintando en honor a lo bonito y hermoso, a lo que es digno de ver. Ya tengo 86 y todavía quiero seguir pincelando. Lo que si no pintaría sería la candela, porque representa el infierno, y además yo estoy en contra de eso… ¡Eso destruye! Ahora una candela haciendo un hervido o un asadito puede ser, puesto que tiene que ser algo que relaje y de satisfacción”, señala a carcajadas.  

Sorprendentemente nunca ha llevado un registro de sus cuadros, porque jamás pensó que alguien se iba a interesar en ellos. Pero si desean comprar alguna de sus obras, pueden dirigirse a su casa, “donde los vendo a precio de puerta de corral, a precio de gallina flaca”, acota entre risas; aposento que tiene por nombre Casa Muñeca nº 5, en honor a su amada esposa.  

De igual forma, también pueden dirigirse a su galería “J. L. Pietrini” ubicada al frente de su casa, en la calle Miranda de Teresen, en Caripe, estado Monagas, Venezuela. 

Un poco de historia

P Nació en el año de 1922 en el pueblo agrícola de Caripe, estado Monagas, en una época machista en que los hombres servían solamente para el trabajo de campo, donde lo primordial era trabajar con la agricultura y nada más.  

En aquel tiempo, era obvio que lo más importante era el nacimiento de un varón, puesto que era un futuro trabajador agrícola, y en vista de esto, pensar en una habilidad o en algo fuera de lo que implicara el trabajo de campo, era simplemente absurdo; por lo que Pietrini, al sentir sus primeras inquietudes artísticas, dejó a un lado su sueño de ser pintor para seguir como agricultor.

“En esa época, ponerme a dibujar ¡no! Eso no sirve le decían sus padres. Mamá (Ana María Silva) sí me apoyaba, pero a papá (Luis Felipe Pietrini) no le gustaba eso, y siempre me preguntaba: ‘¿Cómo es eso que estás pintando pajaritos? ¿Quién se puede ganar la vida pintando pajaritos?...’ Por lo tanto supe que no tenía porvenir”. No es sino hasta el año 1936 que José Luis Pietrini retoma su sueño de ser artista plástico, gracias al presidente general López Contreras, quién al ver su precocidad artística en una reunión en Caripe, decide otorgarle una beca de 100 bolívares mensuales para que realizara estudios artísticos en Caracas.  

P Según José Luis, el momento fue tan impresionante que lo recuerda como si fuera ayer.  “Salí de la escuela y pasé por el salón donde estaban reunidos todos. Me acuerdo que papá por ser el presidente del único club en Caripe, estaba sentado al lado del presidente; veo que el hombre está bien uniformado con bonitos colores y como nunca había visto uno de esos trajes –salvo en la historia de Venezuela donde estaba Bolívar de blanco y negro-, por mi impresión agarre unos lapicitos que tenía en el bolsillo y empecé a dibujar. Termino de hacerlo, cierro el cuaderno y apenas lo hago, uno de la comitiva me lo quita y se lo lleva al presidente”. La impresión y el susto fueron tan grandes, que pensó que lo iban a reprender, pero sin darse cuenta, su destino sería otro desde el momento en que el presidente Contreras percibiera lo talentoso que era.  

Sin duda alguna, este afamado artista ha dejado su huella de una manera única y especial en nuestro país y en el resto del mundo, gracias a sus magníficas obras que inspiran lo bello y hermoso de Caripe y Venezuela.


Texto: Marinés Fernández 
Fotos: Liliana Elías
 
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