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Un Cocuy en medio de la Montaña PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Erika Paz   

 Un  refugio nacido del amor  se alza en medio del Parque Nacional Henry Pittier en las cercanías de la población de Choroní. La observación de aves y el contacto con el verde de esa montaña son sus principales objetivos.

Cuando María Nuitter conoció a Virgilio Espinal ya ambos sentían la misma pasión por la naturaleza que hizo que surgiera la química y el sentimiento que los ha mantenido unidos desde entonces. Él, caraqueño hasta la médula, llegaba de hacer un viaje por toda Suramérica. Ella, orgullosa de sus raíces negras,  bailaba al son de los tambores en las noches de fiesta en Choroní. Se vieron en la playa y así comenzaron su historia. Vino el amor, dos hijos y el trabajo para sacar adelante la familia. María trabajó cocinando en algunas posadas en Puerto Colombia y Virgilio llevaba a los turistas a conocer los parajes de esas tierras Aragüeñas. De allí nació la idea de ofrecer un servicio que verdaderamente conectara al visitante con los árboles, los pájaros y los ríos de la zona. Así es como cada piedra y cada trozó de bambú que conforman la  estructura del Cocuy, está impregnados de los relatos de vida de esta pareja que lleva diez años soñando con un turismo menos posado, más natural.

 En el campamento no hay divisiones, pero pueden alojar cómodamente a 25 personas en hamacas. Bañarse es una aventura porque el agua baja de un manantial y las duchas están dispuestas sobre grandes lajas. De esta forma el cielo se convierte en el techo y la sensación de libertad acude al pensamiento en el momento del baño. Todo es artesanal, y la decoración está conformada por máscaras y pinturas que María elabora y ha expuesto en festivales en  varios países de Europa.

Este matrimonio que ya lleva 23 años juntos ofrece un servicio completo que incluye además la alimentación; y ese es un manjar de dioses, pues María cocina deliciosos platos que agradan al más exigente de los comensales. La terraza tiene poco tiempo de construida, y desde allí se observan las aves. Esta es la razón por la cual muchos se acercan, pues el Henry Pitter  alberga el 55% de las aves que existen en Venezuela. Hacer que el venezolano venga y disfrute de  este servicio sin aire acondicionado ha sido difícil, pero no imposible.

 En un principio sus clientes provenían de Alemania, Francia y España, pero en los últimos años visitantes de Caracas, Valencia, Puerto Ordaz, y Barquisimeto se han acercado curiosos a explorar la selva que esconde al Cocuy. El paquete incluye diferentes rutas que involucran al turista con la naturaleza. La ruta del café, el cacao, o simplemente la observación de las aves resulta toda una aventura para quien no está acostumbrado a la vida sin tecnología.

La guiatura puede hacerse en varios idiomas (Virgilio habla inglés y portugués además del español), y en las noches, María que es una artista de alma y corazón ofrece un performance a los clientes a través de un baile que los pasea por el folklore de la zona. Sin duda alguna, una experiencia que no se olvida.

Dónde queda El Cocuy:

En la Carretera Choroní, zona rural Uraca; caminado 15 minutos por una vereda de montaña. Edo. Aragua. Venezuela.

Teléfonos:    0416  7473833 ó 0243  9911106

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Página Web:  http://www.cocuy.org.ve

Costo:          320 Bs.F. el paquete que incluye las tres comidas y los paseos

 
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