Resulta difícil pensar que a Valentina Quintero se le haya escapado algún destino turístico en Venezuela, o que, a la hora de viajar, dejemos de pensar en ella y sus consejitos para ir y venir por el país más bello del mundo. Y es que esta mujer de cuerpo delgadísimo y sonrisa grandota, redimensionó el turismo en Venezuela, nos habló de lo que significa la cultura de servicio, nos sorprendió al advertir sobre los mil y un restaurantes, posadas, y lugares a descubrir, verdaderos tesoros prácticamente ocultos. Y lo más importante, Valentina Quintero nos hizo amar un poco más nuestra tierra y sentir que somos capaces de ser, además de turistas, excelentes huéspedes.
De chiquita, viajaba con sus padres y hermanos por todos lados, sus ojos saltones se impresionaban ante escenarios fantásticos, que parecían ser sacados de un libro de ficción: tepuyes que llegaban al cielo, ríos que nunca terminaban, alfombras de verde que se extendían donde se pierde el horizonte, y siempre en el horizonte venezolano. Aunque a Valentina Quintero le tocó vivir en el extranjero, (Boston, Estados Unidos) la botella siempre regresa a la orilla, y así regresó a Venezuela, sin saber que Dios le tenía una misión, ser un icono, quizá el más importante, del turismo en el país.
- ¿Qué te motivó a trabajar en la rama del turismo? - La verdad es que yo nunca me propuse trabajar en esto, para mí era una cosa muy natural conocer el país donde se vive. Cuando empecé a escribir el manual de ociosidades, quise compartir todos los lugares que descubrí con mis lectores, porque ellos necesitaban esa información, y porque quienes trabajan en el turismo también necesitan difusión para poder vender sus conservitas de coco, sus posadas, sus negocios, en fin. Jamás me esperé esto, cuando empezamos a hacer Bitácora, fue para reforzar el sentido de arraigo entre los venezolanos por Venezuela, para que supieran qué hay; para que el que vive en Guayana sepa lo que hay en Paria y viceversa, y si no pueden viajar de un polo al otro, que al menos conozca de qué se trata, porque solo de esa manera aprendes a querer tu país.
- No esperabas un éxito como el que obtuviste, pero así fue… - A mí me asombra, yo lo tomo más que como “ay, aquí está Valentina Quintero”, sino como un compromiso enorme, porque cualquier cosa que vayamos a mostrar tiene un peso, es una referencia, a veces quisiera conocer mas cosas y tener más tiempo, apoyar causas e iniciativas, sin duda todavía hay mucho por hacer.
- ¿El mejor viaje que has hecho? - Me marcó mucho cuando fuimos al alto Orinoco, salimos de Puerto Ayacucho, volamos hasta La Esmeralda y estuvimos 15 días en Río Negro, el Cunuconuma, el Casiquiare, y llegamos a la Piedra del Cocuy. Navegar por los ríos da mucha placidez, porque son como la vida, a medida que lo vas pasando, vas soltando cosas, dejando atrás etapas, todo lo que te pesa se queda en la corriente, atrás, y sigues liberada.Te desconectas del resto del mundo, no hay teléfono, ni televisión, ni noticias, es la manera más pura de integrarte con la naturaleza. Yo recuerdo que, navegando por la Laguna de Pasiva, a eso de las cuatro de la tarde, con un espectáculo de atardecer, y las nubes reflejadas en el agua es la puerta del cielo, me dije que, si entramos por aquí y desaparecemos en plena laguna, no me importa, porque esto es lo que yo quiero, lo que me hace feliz.
- ¿Qué Valentina ha descubierto Valentina en cada viaje? - Lo más genuino de mí misma, lo que me llena, lo que quiero hacer el resto de mi vida.
- ¿Es, la naturaleza capaz de “hablar”? - ¡Claro! La naturaleza siempre te da las respuestas, cuando tengo un conflicto acudo a ella. Recuerdo una vez que tuve una pareja que me perseguía de una manera espantosa, fue una relación muy difícil que me causó tristeza. Llegué a la Gran Sabana, al Salto Torón, y allí, meditando, entendí si yo lo único que quiero es mi libertad, y si es así, cómo iba a permitirme tener un perseguidor. Desde ese día más nunca volví a permitir que nadie me cortara las alas. Hoy soy muy feliz, tengo un novio que me entiende y comparte conmigo, respetando lo que soy y lo que hago.
- Un aroma - La selva…
- Un sabor - Las frutas, cualquier fruta, me encantan
.- ¿El secreto del éxito de Valentina Quintero? - Yo creo que la disciplina, gracias a Dios la tengo desde mi crianza.
- ¿Qué ha sido lo más difícil en esto de luchar por elevar el turismo en Venezuela? - Dar a entender la cantidad de oportunidades que tiene Venezuela para ser una potencia turística. Aprovechar esas oportunidades y a la vez, darle retribuirle a nuestro país, para que de verdad funcione. Que quienes sean responsables de tomar decisiones en pro del turismo, lo hagan, y que el venezolano común desarrolle ese afecto por lo que tenemos y lo que somos.
A Valentina poco le cuesta emocionarse hasta las lágrimas cuando ve a un niño haciendo un animalito de madera. Lo mismo pasa cuando se sienta a ver el río, o se entrega a la brisa de una montaña, porque la naturaleza le ha enseñado que la verdadera felicidad, es levantarse todas las mañanas y sabernos bendecidos, en un país lleno de gente buena y recursos inagotables, de paisajes mágicos e historias personales que encantan. Esa felicidad es la que refleja Valentina en su rostro cada mañana, y antes de dormir.
Despiece 1: Una viajera ecológica
Conocer y divertirse mientras trabaja, y difunde la misión de quienes lo atienden a usted, es una rama del árbol sembrado por Valentina Quintero, gran parte de su labor se inclina por el respeto a la naturaleza y la conservación de nuestros espacios. “Yo sufro horrores cada vez que veo a alguien lanzando una botella a la calle, o dejando basura en la playa, es desolador ver la indiferencia de tanta gente que no sabe las consecuencias que producen sus actos, por eso, hay que afincarse muchísimo en lo importante de crear conciencia. Yo tengo mucha fe en los niños, ellos pueden hacer mucho por nuestro planeta, por eso hay que ponerles a funcionar desde temprano el chip de la conservación”.
Despiece 2 ¡Salte de la agenda! “Salte de la agenda” es el grito de guerra de Valentina Quintero y su hija, Arianna, (fiel discípula de su mamá, y experta en el campo del turismo extremo) quienes, a fin de renovarse en el oficio de entretener, preparan una agenda para el 2009, en la que alientan al disfrute en familia mediante planes y salidas para los fines de semana.
Por: GREETINGLINE \ Liliana Elías Fotos: Cortesía Valentina Quintero |