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La Fe por la conservación PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Erika Paz   

La FE En pleno corazón del llano. Entre Calabozo y San Fernando, existe un pueblo llamado Corozopando, donde se lucha por la preservación del ambiente, y donde se pretende mostrar al visitante, una nueva forma de hacer turismo.

Para llegar a la Fe hay que atravesar la sabana Guariqueña. Desde Caracas, son por lo menos unas cuatro horas y media de recorrido, y desde Puerto Ordaz, unas siete horas. Y allí, antes de cruzar el límite entre este estado y el apureño, se divisa a orillas de la vía esta casa, de tapia y adobe, de techos de madera, con un árbol inmenso en la entrada, y la sonrisa de Sorelia Franco dando la  bienvenida.casa

Ella llegó, atraída por la idea de impulsar un proyecto hace 12 años. Quería respirar un aire más puro que el que le permitía el ambiente de la capital, pretendía dejar atrás el ruido por lo menos unos meses. Dejaría las bases de un hato eco turístico, que ofreciera al visitante la posibilidad de convivir verdaderamente con la naturaleza, conocer de la flora y la fauna venezolana, relajarse e involucrarse con el quehacer del llano.

 Pero el “tremendal” se la tragó,  no por el sentimiento de culpa que  llevó a Doña Bárbara a perderse en ese terreno pantanoso. Sino porque se identificó con las garzas que puntuales llegan al atardecer a los árboles para hacer su cama. Se encantó con la acuarela que se derrama todos los días en el cielo para dejar a oscuras a las palmeras de los esteros, se enamoró de la inocencia de los habitantes de Corozopando.

Desde ese momento, creó un arraigo con lo que en esta hacienda se hace y comenzó su trabajo en pro de la concientización y conservación de los espacios.

 Por eso, cuando los turistas se acercan al Hato La Fe, lo primero que se ofrece es un recorrido a través de un caño de 6 kilómetros, navegable sólo durante 10 meses del año. En él tienen su hogar 236 especies de aves, algunos araguatos e infinidad de galápagos. De esta forma Sorelia comienza a demostrar a su atento público a bordo de la lancha que los lleva a hacer el recorrido, el potencial ecológico del llano venezolano. Potencial que sigue mostrándose, cuando en una segunda oportunidad, los lleva a través del Río Portuguesa. Ver a los pescadores a lo largo del cauce ofreciendo el fruto de su trabajo, es uno de los atractivos principales del viaje. Lograr divisar una tonina, el encanto de la visita.

Sorelia  quiere que quien venga se involucre verdaderamente con  la faena, por eso lleva a sus turistas a ordeñar vacas, hacer queso y  montar a caballo. Eso si, en las tardes les permite disfrutar de la deliciosa piscina de la posada o de los masajes que ofrece el spa del hato. Por si fuera poco, y como una muestra más de las ganas que tienen en la zona de formar parte de un proyecto  de conservación de la biodiversidad, los intrépidos vacacionistas conocen de cerca la labor que cumple el Hato Masaguaral, la tierra que colinda con aquella donde trabaja Sorelia y donde hace 30 años, se dedican a la cría en cautiverio del Caimán del Orinoco.

Aquí todos están involucrados en el proyecto. Tienen la misma vocación que en el año 44 llevó a Tomás Blunt, su dueño, a colaborar con el Ministerio del Ambiente para que esta especie no se extinguiera. Anualmente liberan alrededor de 200 animales y poco a poco han ido repoblando lo que la mano del hombre devastó en una época donde hasta 300 mil caimanes morían al año para quitarles sus pieles.

En Masaguaral todo se practica bajo la óptica de la biodiversidad, se realiza ganadería de bajo impacto, se dedican a lacasabe investigación científica y se han constituido como un aula abierta donde por lo menos 4.000 estudiantes al año vienen a conocer más sobre el ambiente.  Lleva además una especie de matrimonio con el Hato La Fe, donde ayudan a sus hijos,  la comunidad a darse cuenta que pueden ser autos sustentables, enseñándolos a vivir sin dañar el medio ambiente. Ayudándoles a amar el amanecer, los esteros, el casabe, las plantas y cada animal que se levanta en este suelo. Dejándoles como herencia el sentimiento que una vez ató a Sorelia y la hizo quedarse queriendo al llano, luchando por su llano.

Enamórese, conozca las coordenadas:

Hato La Fe:  Ofrece: Quehaceres de llano, paseos a caballo, piscina, spa, paseos en bote por el caño del hato y el río Portuguesa, visita a la Estación Biológica Masaguaral.

Dirección:    Kilómetro 51. Carretera Nacional Calabozo, vía San Fernando de Apure. Pasando la Alcabala.

Contactos:   Sorelia Franco       Tlf.:   0414 4688749
                  Jacqueline Abello  Tlf.:   0414 3254188

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Caiman

Texto: Erika Paz
Fotos: Cortesía Hato La Fe

 
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