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Expedición al Mundo Perdido, seis días en Roraima PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Máximo Rondón A.   

Roraima

Por años el Roraima ha cautivado e inspirado a místicos, científicos, historiadores, exploradores y escritores. En este tepuy, el más famoso y conocido del Parque Nacional Canaima, en el estado Bolívar, al sur de Venezuela en la frontera entre Brasil y Guyana, se inspiró el autor británico Sir Arthur Conan Doyle para realizar su obra "The lost world", publicada en 1912. En la actualidad el acceso al tepuy no es tan intricado –ni mucho menos- y es visitado constantemente por gentes de todas partes del mundo. Curiosamente, para el turista venezolano Roraima sigue siendo un “mundo perdido”.

Cualquier persona con unas condiciones físicas mínimas -es decir, que no fume y que acostumbre a caminar al menos una hora, cuatro veces a la semana- acompañada por un guía experimentado y certificado por las autoridades de turismo del estado Bolívar, puede alcanzar los 2810 metros de la cima del Roraima, una de las mesetas de arenisca, rodeada por sabanas y bosques de galería, más conocidas del Parque Nacional Canaima. Localmente a este tipo de antiquísimas formaciones se les llama tepuyes, y tienen más de dos mil años de antigüedad, cuando los continentes aún formaban un solo bloque terrestre. Durante el trayecto aguardan al aventurero vistas y especies vegetales y animales únicas en el mundo.

En el camino La visita a Roraima puede hacerse en seis días, y con más tiempo, por supuesto, puede conocerse la zona con mayor profundidad. Existen diversas empresas certificadas de servicios turísticos, responsables y con gran experiencia en este tipo de jornadas, ideales para atender a aventureros curtidos o novatos. Una de ellas es Ruta Salvaje, ubicada en Santa Elena de Uairén. Basta con formar un grupo mínimo de dos personas y la empresa se encargará de los guías, las comidas, los primeros auxilios, las carpas y demás artículos indispensables en cualquier campamento. El itinerario es, básicamente, el siguiente:  

En el camino Vista excepcional El primer día el grupo se reúne con el guía y sus asistentes en Santa Elena de Uairen, y viajan en rústico hasta Parai – Tepuy. El trayecto hasta esta comunidad indígena tomará dos horas, aproximadamente. Al llegar se iniciarán los preparativos finales, y los excursionistas podrán contratar, si lo desean, a un porteador que cargue con sus efectos personales durante la expedición. Entonces, y tras un buen desayuno comenzará la caminata hacia el Campamento del Río Tek, lo cual toma de cuatro a cinco horas. El trayecto se caracteriza por ascensos y descensos por caminos regulares de tierra y pasos por algunos ríos y bosques de galería. La prueba más difícil de la jornada: la Cuesta del Novato, la cual exige para cruzarla cuarenta y cinco minutos, aproximadamente, de ascenso empinado.

El Campamento del Río Tek cuenta con dos chozas construidas a la usanza tradicional de la zona -con bahareque y techo de palma de moriche- y espacio amplio para colocar las carpas. A pocos metros pasa el río de nombre epónimo, ideal para tomar un buen baño y olvidarse que, en algún lugar, existe la civilización. Desde allí, si la neblina lo permite, el monte Kukenán y el Roraima podrán verse ya con claridad.

La aventura y la diversión caracterizarán el segundo día de expedición, pues el grupo deberá cruzar los ríos Tek y Kukenán, este último, el más caudaloso y agresivo, con la ayuda de una balsa sujeta  a un cabo que va de orilla a orilla. Esta experiencia es ideal para poner a prueba la paciencia y el trabajo en equipo.  Muchos reirán a carcajadas y otros mostrarán sus más desencajados rostros de terror. En cualquier caso, este paso es el más festivo –y refrescante- de todos.

El destino del día será la Base, no sin antes hacer una parada en el Campamento Militar, lugar ideal para tomar el almuerzo. Este sitio, sin ningún tipo de construcción, sirvió de asentamiento a la expedición de soldados que en el pasado subió a Roraima a colocar el Punto Triple, hito que señala la frontera de Venezuela con Brasil y con Guyana.

Ya al llegar al Campamento Base, después de pasar por un camino ascendente  relativamente regular (con una parte de trayecto bastante rocoso), el caminante se encuentra al pie del Roraima. Si el clima es generoso el tepuy podrá ser visto en todo su esplendor, a una “nariz de distancia”. En el campamento existe una sencilla choza, acompañada por el paso del río Kamaiwá, en el cual se puede bañar la gente siempre que se cuide de no resbalar. En este punto la humedad y el frío se van intensificando. El grupo habrá caminado este día unas cinco o seis horas en total.

En el caminoRoraima Amanece el tercer día, y los expedicionarios deberán estar dispuestos a comenzar, ahora sí, el verdadero ascenso a Roraima. La Rampa, como se le llama a este trayecto, comienza bordeando el tepuy para luego subir hasta la cima. El trecho es húmedo, empinado y lleno de rocas sueltas. Llaman la atención las lágrimas, empecinadas caídas de gruesas gotas de agua debajo de las cuales tendrán que pasar los aventureros, con cuidado de no patinar sobre las piedras. En este punto la pared del tepuy se puede tocar con las manos. Intimida ver aquel monumento infinito que parece querer tragarse a cualquier ser que lo merodee. Ciertamente la jornada tiene sus riesgos, tal vez los mayores, de toda la expedición.

Después de unas cuatro o cinco horas, el grupo habrá llegado a la cima de Roraima. Es como entrar, de repente a la superficie de otro planeta, en la que abundan grandes rocas moldeadas pacientemente, durante siglos, por la erosión. Los “hoteles”, grutas formadas naturalmente, servirán a los expedicionarios para establecer el campamento y protegerse del clima. Fuera de estas formaciones la temperatura puede llegar a cero grados.

Saltos de agua El cuarto día estará consagrado a conocer lugares emblemáticos de la cima, entre los más destacados: el Valle de los Cristales,  alfombrado con piedras de cuarzo; los “jacuzzis”, o pozas de agua ideales para permitirse el baño más relajante (si el frío lo permite) y el Punto Triple, el cual ya se describió anteriormente. En cuanto a especies animales, si se tiene cuidado, pueden verse las “ranitas roraimeras”, de lomo negro y pintas amarillas, tan pequeñas como una uña y tan antiguas como los dinosaurios, según estudios de ADN. Sólo se las podrá ver en Roraima. Los coatís, mamíferos de cuerpo y hocico alargados con pelaje amarillo, pueden verse también correteando, traviesos, entre las piedras. En cuanto a las aves, la especie más vista es el Huésped. Estos pequeños pájaros de penacho rojo abundan por todas partes y se acercan, amistosos, sin pudor y en grandes cantidades, a los turistas más confiables. Por otro lado, las plantas que más llaman la atención son las “carnívoras” (Drosera Roraimae), las cuales, en realidad sólo son capaces de comer insectos desprevenidos que osan posarse encima. También pueden verse las siguientes plantas endémicas del tepuy: Befaria im thurnii, Bonetia Roraimae, Brochinia Reducta, Brochinia Tatai, Condensata Stomatochaeta, Connellia augustae, Connellia Quelchii, Epidendrum Secundum, Heliamphora Nutans, Orectantes Sceptrum, Oreophrinela Quelchii, Paephantalus Fraternus, Stegalepis Guyanensis,Thibaudia ulei, Tilandsia turneri y laUtricularia Quelchii...un verdadero banquete para estudiosos y aficionados del mundo vegetal.

Caidas de agua Tope del Roraima El inicio del descenso esta pautado para el quinto día, e implica ir desde la cima de Roraima hasta el Campamento del río Tek, haciendo escala, para almorzar, en el Campamento Base. Esto quiere decir que el grupo deberá caminar, en un día, lo que días antes caminó en dos. Serán, aproximadamente, ocho horas. El camino de regreso será el mismo que se utilizó para la ida.

Finalmente, al sexto día deberá hacerse el recorrido desde Río Tek hasta Parai - Tepuy, donde habrá un rústico esperando a los expedicionarios para llevarlos a San Francisco de Yuruaní, donde compartirán un alegre y suculento almuerzo.  . 

Un descanso Hasta el siguiente viaje ¿Qué parte del trayecto presenta mayor dificultad? La respuesta está en cada uno de los visitantes, pues depende mucho de la percepción, de las condiciones físicas individuales y del clima. Eso es lo fascinante del viaje a Roraima: que la experiencia siempre será única e irrepetible para cada persona.

Por: Máximo Rondón A.
Fotos: Juan Leal


Si desea mayor información puede contactar a Ruta Salvaje:
Página web: www.rutasalvaje.com

Teléfonos:   +58 289 995 1134. Desde Venezuela (0289) 9951134
                 +58 414 095 1008 / 414889 4164. Desde Venezuela 0414 095 1008 / 0414 889 4164

Dirección:    Avenida Mariscal Sucre con Akarabisis
                 Santa Elena de
Uairén, estado Bolívar, Venezuela

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